Empezamos a desenredar el que ha sido mi Interrail. Y la primera parada fue toda una sorpresa: Aix-en-Provence, Francia.

Yo había buscado un poco de info sobre qué hacer en esta ciudad, y sinceramente pensé que iba a ser una parada sin más. Pues para nada, ha sido toda una revelación. Ha sacado de mí la turismóloga que llevo dentro. Esa que disfruta con la arquitectura, la pintura y el arte.

Esa sensación de respirar pequeñas cosas que las hacen grandes. Uno de esos sitios que te hacen pensar «que pena, ojalá tuviera más días para recorrer toda la zona».

No puedo decir que conozco la Provenza, pero sí que he abierto boca muy positivamente con esta ciudad. Y ahora quiero más.

Podéis llegar en tren desde España. Yo como sabéis empecé desde Madrid, pero cuanto más al norte, más cerca lo tenéis. La nueva generación de Renfe SNCF tiene unas líneas muy rápidas que unen España y Francia. No lo dejéis pasar!

Aix-en-Provence es concretamente la antigua capital de la Provenza francesa, y pertenece al área urbana de Marsella. Otro punto a su favor, estáis a tiro de piedra de esta ciudad de la Costa Azul.

Su clima es muy parecido al nuestro, la climatología en verano es similar, un pelín más suave. Primavera y otoño una temperatura más agradable y el invierno frío pero no tan duro por su cercanía a la costa.

La historia ha ido haciendo de Aix-en-Provence una ciudad llena de cultura y muy elegante. Tiene un patrimonio legado de su nobleza, y cada rincón es una sorpresa para nuestros sentidos.

Entonces, pasemos a conocer cuales serían sus 10 imprescindibles:

Mercado diario en la Place Richelme, es sin duda una bomba de olores, sabores, texturas… con cada producto se te van los ojos. Los precios no son nada desorbitados, podéis comprar algo de fruta para consumir en el día o algún queso para llevaros. También es buena idea comprar lavanda, ya que es el producto estrella de la provenza y la encontraréis en todos los formatos.

Plaza del Ayuntamiento y su Torre del Reloj; la plaza, construida en el siglo XVII es a día de hoy el centro vivo de la ciudad, donde la gente se reúne, donde se venden libros y música a precio muy asequible, y es que aquí la cultura está a la mano de todos. Y la Torre del Reloj es el símbolo de la ciudad, y hago mención especial al reloj, el cual es astronómico.

Fuentes os encontraréis a cada paso, y cada una de ellas esconde sus secretos. Aix-en-Provence es conocida como la ciudad de las fuentes, y es que en cada esquina que quedaba desolada, construían una. A día de hoy siguen haciéndolo, por eso las encontraréis de todos los estilos.

Catedral Saint Sauveur, erigida cobre el antiguo templo romano de Apolo (s. V-XVII) combina estilos románico, gótico y barroco. Su claustro por dentro es una delicia, aunque su exterior no le tiene nada que envidiar. Su visita es gratuita, muy de agradecer.

Casco antiguo de la Cité Comtale, es la mejor manera de enamorarse de esta ciudad tan coqueta. Cada calle inspira algo distinto, pero absolutamente todo te transporta a una época de riqueza y elegancia. La ciudad condal antiguamente separaba mediante una muralla a los condes del resto. Perderos y dejaros enganchar por su encanto, eso sí, de la muralla ni rastro.

Cours Mirabeau es la avenida más famosa y prestigiosa de la ciudad, es como su gran vía, llena de vida de día y de noche, con una gran cantidad de restaurantes que podréis encontrar abiertos desde bien temprano por la mañana hasta entrada la madrugada. Antiguamente era un paso de carruajes, hoy es la entrada al casco antiguo.

Cielo de paraguas a las puertas del centro comercial Les Allées Provençales. Por fin! Debíamos de ser los únicos en el mundo sin una foto con un cielo de paraguas, nunca hemos coincidido con uno, y eso que están de moda por todos lados. Pues aquí lo podéis encontrar y haceros una foto la mar de colorida.

No podéis dejar de visitar el Museo Granet, en el cual vais a encontrar pintura, escultura y arqueología. Pero sobretodo obras de Cezanne, Rubens, Rembrandt y por supuesto Granet, entre otros. Un espacio no muy grande pero muy cargadito de arte.

Y en el precio de la entrada (8€), incluyen la exposición de pintura que se encuentra en la Chapelle des Pénitents Blancs, donde encontraréis una buena parte de obras de Picasso, y cuyo edificio ya en sí mismo merece la pena una visita.

La Iglesia Saint Jean de Malte se encuentra justo a puertas del Museo Granet. Construida en el s. XVII ha sido el lugar donde se han enterrado a sus condes a lo largo de los años. Aunque la Catedral es más grande, la torre de esta iglesia es el punto más alto de la ciudad.

Y estos serían para mí los puntos necesarios de la ciudad. Si bien es cierto, esto yo lo hice en 24 horas, pero si podéis estar otro diita más, incluso podéis hacer más cosas y dedicarle más tiempo a disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer.

Recordad que sus alrededores también son encantadores y podéis crear una escapada con mucho gusto.

Si no conocéis la Provenza, animaros, es una delicia.

Y como siempre, cualquier duda, aquí estoy.

Un abrazo mis viajeros!

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