Primera vez que visito unas minas de sal y me pareció una experiencia súper recomendable!

Las minas se sitúan en la ciudad de Wieliczka, 15 kilómetros al sureste de Cracovia.

Más de 300 kilómetros de galerías llegando hasta 327 metros de profundidad y cientos de salas con recreaciones del trabajo minero, capillas, lagos, esculturas y máquinas.

Esta mina de sal es de los lugares más visitados de Polonia, y no es de extrañar, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978. Es una de las minas de sal más antiguas del mundo.

Como os conté en el post de «planificación«, hice esta visita con excursión desde el centro de Cracovia, pero podéis ir por vuestra cuenta, comprar las entradas y hacer el tour guiado en vuestro idioma directamente allí.

Yo por el poco tiempo decidí dejarlo ya todo contratado. Pero si decidís hacerlo por vuestra cuenta podéis consultar horarios y comprar las entradas pinchando aquí.

El recorrido comienza bajando nada más y nada menos que 378 escaleras, lo que correspondería a 54 pisos de un edificio. No se hace muy cansado, pero al ser de madera y en un espacio muy reducido, da un poco de mareo.

La ruta es de 3’5 kilómetros a pie, pero es una visita muy distendida, y con muchos puntos de apoyo para descansar, además hace una temperatura media de 16º muy agradable.

Aunque las minas cuentan con más de 3000 cámaras en 9 niveles, nosotros solo visitaremos 22 cámaras a 3 niveles.

Lo más sorprendente es cómo absolutamente todo está hecho en sal; paredes, suelos y techos también son de sal. Incluso figuras de recreación también han sido hechas por los mineros en bloques de sal.

Os contarán muchísimas curiosidades sobre cómo trabajaban los mineros, de cómo aseguraban su trabajo, incluso de cómo era la vida en la mina.

El momento más espectacular es cuando llegamos a la Capilla de St. Kinga, una sala maravillosa, decorada completamente en sal, excepto por sus majestuosas lámparas.

Os darán un montón de información muy interesante sobre esta capilla, como que en ella pueden celebrarse bodas.

Y es que aquí debajo tenemos hasta salones de celebraciones, salas de fiestas, etc. Me pareció increíble la que tenían montada bajo tierra.

El fin de la visita es de lo más divertido, ya que para volver a la superficie se utiliza un ascensor minero, que básicamente es una jaula de 3 niveles en las que caben 5 personas y un minero por nivel, completamente hacinados y subiendo a una velocidad considerable.

A mí me pareció una visita entre muy interesante y sorprendente. No me esperaba encontrarme esas maravillas arquitectónicas bajo tierra y hechas de sal.

Os recomiendo encarecidamente que las visitéis, porque además en una ciudad como Cracovia, con tanta historia sobre la Segunda Guerra Mundial y los nazis, viene genial despejarse con algo distinto.

Si tenéis cualquier duda, sabéis que estaré encantada de ayudaros.

Un beso enorme familia viajera!

2 comments

  1. Hace poco que conocimos la existencia de este lugar y nos llama la atención.
    No esperábamos que tuviera tantas salas.
    Ahora que ya las conoces; ¿recomiendas ir más por libre y piensas que es mejor que te lleven todo organizado desde Cracovia?

    1. Lo cierto es que es una visita extensa, aunque se hace muy fácil su recorrido no dejan de ser casi 4 kilómetros! Yo desde luego, aprovechando que la excursión de Auschwitz seguro que la cogéis organizada, en Civitatis os hacen un descuento por coger conjunta minas de sal. Es decir, Auschwitz por la mañana, os dejan en Cracovia a la hora de comer, tenéis como 2/3 horas libres y luego os vuelven a recoger para ir a minas de sal por la tarde. A parte, la visita de Auschwitz te deja muy muy tocado, me parece que la opción de distraerse con las minas, por la tarde, es súper adecuada.

Leave a Reply