Buenas de nuevo mis viajeros!

Esta vez continuamos con Austria, el tercer país por el que pasamos en nuestro Interrail, y que de verdad no nos pudo gustar más!

Me pareció un país que nada tiene que envidiar a su vecina Suiza, y con precios muchísimo más asequibles para el bolsillo medio español.

Los paisajes son brutales, y las ciudades que fuimos visitando, tanto en el Tirol como más cerca de la capital, son muy recomendables para un día.

He de decir que nosotros no conocemos Viena, pero ahora está en nuestros planes muy a conciencia. Seguramente los que me leéis, sí que conozcáis la capital y por eso os animo a seguir visitando este país porque merece muchísimo la pena.

Hoy voy a empezar por Innsbruck, capital del Tirol austriaco, una ciudad de casas de colores entre la montaña y bañada por el río Eno, el cual nace en los Alpes suizos.

Aquí os dejo mis 10 recomendaciones para que paséis un día maravilloso y disfrutéis al máximo de esta ciudad tirolesa llena de encanto.

1- Lo primero que os recomiendo es dar una vuelta por su calle principal, que es la Herzog Friedrich Strasse. Ningún edificio se queda atrás de bonito, ya que el estilo rococó y barroco del siglo XVIII sigue presente. Además hay muchas tiendecitas y lugares para comer.

2- Aquí encontrarás el famoso tejado dorado, nombre que recibe porque su tejado se compone de 2657 tejas de cobre recubiertas de oro. El emperador Maximiliano lo mandó construir para que tanto él como su séquito disfrutaran desde su balcón de todo lo que acontecía en la plaza: torneos, festivales, desfiles, etc.

3- Tan solo a unos pocos pasos podrás observar la Stadtturn, que es la torre de la ciudad. Se encuentra pegada al antiguo ayuntamiento y se puede subir para obtener una vista panorámica. Yo no lo hice porque no soy muy fan de este tipo de miradores.

4- Aprovechando el área, no dejéis de dar una vuelta por la altstadt, la ciudad vieja de Innsbruck, o lo que todos llamamos casco antiguo. Sus casas de colores tienen un significado más allá, ya que según la profesión de quien seridía en ellas, así las pintaban. Por ejemplo los panaderos lo hacían de verde o los carniceros de rojo. Y así cada color tiene su asociación.

5- La Catedral de Innsbruck, también conocida como la Catedral de Santiago, tiene gran importancia para la peregrinación cristiana. Sus primeras referencias datan de 1180 y se considera una joya del barroco en Austria.

6- Me pareció precioso el Palacio Imperial, llamado Hofburg, ya que es de un color blanco impoluto y su fachada se encuentra muy integrada con el resto de la ciudad. Se terminó de construir durante el año 1500 bajo el mandato del emperador Maximiliano, pero el dato que le da cierta nostalgia es que durante el siglo XIX cuando el archiduque Carlos Luis de Austria era gobernador de Innsbruck, mandó restaurar ciertas instancias para su suegra, que no era otra que la famosa Sisi emperatriz.

7- Por otro lado también podemos conocer la Iglesia Imperial, Hofkirche. Esta iglesia barroca es realmente importante por dentro ya que aquí se encuentra la tumba del emperador Maximiliano I rodeada de estatuas de bronce que miran hacia la sepultura. A parte su capilla es de plata.

8- Aprovechando su cercanía os recomiendo comer en Stiftskeller, que está pegadito a la iglesia y donde podréis probar la comida típica tirolesa con una calidad buenísima, acompañada de una cerveza espectacular, todo a un precio maravilloso. No dejéis de pedir los entremeses tiroleses!

9- Os aconsejo muchísimo subir en funicular a Hungerburg, un pueblo que se encuentra a 2.300 metros de altura y desde el cual se aprecian unas vistas de la ciudad increíbles. Además este pueblo de montaña tiene alguna ruta por el bosque y podréis salir de la ciudad en cuestión de minutos para disfrutar también de la naturaleza. El precio del funicular i/v es de 9’50€.

10- Y para acabar el día no os vayáis de la ciudad sin dar un paseo por la noche, ya que el ambiente es muy animado, y pasear junto al río es una delicia. Nosotros al ir en verano había feria y puestecitos de artesanía y comida local. Lo cual hizo que el día acabara aún con un toque más especial.

¿Qué os ha parecido? Yo desde luego jamás tuve en mis planes conocer Innsbruck pero he de reconocer que aquí empecé a enamorarme de Austria y este sentimiento no fue más que «in crescendo».

Ya sabéis, cualquier duda o pregunta, estoy encantada de echaros un cable en lo que necesitéis, me lo podéis dejar en comentarios o mandarme un mail.

Nos vemos en el próximo post.

Un besote, viajeros!

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