Hola de nuevo viajeros, seguimos con nuestra Ruta por la Costa Oeste para esta vez mostraros un poco cómo podemos aprovechar el trayecto desde el punto anterior, que es Antelope Canyon, hasta nuestro siguiente aventura por el Valle de la Muerte, es decir, de Arizona a Nevada.

Vamos a tocar dos parques nacionales, el primero será Bryce Canyon y el segundo Zion Park, pero quiero hacer una aclaración, aunque si habéis leído la ruta entera sabréis que está dividido en dos días.

Es decir, en el primer día hicimos Antelope Canyon por la mañana y de ahí fuimos a pasar la tarde a Bryce Canyon. Y al día siguiente por la mañana cruzamos Zion Park dirección hacia Pahrump, que es el pueblo donde elegimos dormir para al día siguiente visitar muy temprano el parque nacional de Death Valley.

Pero ese será otro capitulo.

De momento os dejo el enlace al motel donde dormimos en Panguitch (Utah), el Blue Pine Motel, muy bien localizado entre Bryce y Zion. Aunque el pueblo tiene poca cosa, hay algún restaurante para cenar y lo realmente importante del motel es su ubicación. Con el añadido de que su dueño era encantador, hablaba español, y nos dio un picnic para que desayunásemos algo antes de irnos.

Vamos a ver entonces cómo aprovechar este trayecto de Arizona a Nevada.

Bryce Canyon

Bryce canyon Amphitheater
Bryce Amphitheater

Este parque nacional se caracteriza por las formaciones de roca color rojizo en forma de chimeneas de hadas, llamadas hoodoos.

Para llegar a Bryce Canyon desde Antelope Canyon, el GPS nos metió a través del Dixie National Forest. No nos esperábamos pasar por aquí y fue genial. Había una combinación perfecta entre vegetación, la clásica piedra naranja de la zona e incluso ciervos. Muchísimos ciervos.

Una carretera de contrastes para un trayecto de lo más bonito hasta llegar al desesperante parking del Bryce Canyon.

Y digo desesperante porque tardamos unos 40 minutos en aparcar, sinceramente, creía que nos íbamos sin verlo. A diferencia de los parkings de otros parques nacionales, este era bastante pequeño. Al menos al que nosotros fuimos, que era el del centro de visitantes.

Os aconsejo que SIEMPRE paséis por el centro de visitantes ya que aquí vais a encontrar toda la info necesaria para visitar el parque. Bryce tiene un bus (shuttle) que puedes reservar para recorrer mejor el parque y que hace paradas por casi todos los miradores importantes.

A nosotros no nos daba tiempo a tanto, así que dejamos el coche aparcado y le dedicamos unas 2 horas a visitar varios miradores a pie. En concreto fuimos a los tres siguientes: Sunrise Point (este para mí es el más importante porque ves todo el anfiteatro), Sunset Point y Wall Street.

Mi objetivo era verlo al atardecer y al menos eso lo conseguimos, pero había varias rutas para entrar entre las chimeneas que pintaban súper bien. De eso nos quedamos con muchas ganas. Pero el tiempo no daba para más y aunque solo fuese un ratito, no me arrepiento para nada de haber visto este espectáculo de la naturaleza.

Si vosotros contáis con la suerte de poder dedicarle más tiempo, aquí os dejo el link a la página oficial del Bryce Canyon National Park.

Zion Park

Zion National Park view
Zion National Park

Realmente, de Zion Park, nosotros solo «vimos» la carretera principal y paramos muy de vez en cuando en algún punto. Y es que, si en Bryce Canyon la opción del bus es eso, opcional, en Zion Park es básicamente obligatorio.

Su mayor atractivo es el cañón Zion, para ello hay rutas chulísimas, pero nosotros sólo pretendíamos cruzarlo porque lo metimos de paso. Queríamos verlo pero no entretenernos, porque gran parte de este viaje es conducción y todos los trayectos son maravillosos, por lo cual era un plus para ir de Arizona a Nevada.

Ellos estilan muchísimo los «vista point» en absolutamente todas sus carreteras. Lo cual me parece una gran idea para parar y observar. Dejarte deleitar por lo que te rodea.

Así que sí. Zion fue para nosotros un lugar de paso, pero no obstante, yo os lo recomiendo.

Como os explicaba en el desarrollo de la ruta al completo, nosotros íbamos con el pase anual de los parques nacionales. Tened en cuenta que cada parque tiene un precio, y si entre vuestros planes no está coger este pase, igual ya deja de merecer la pena pagar 35$ para cruzar un trocito de Zion. Esto, a gusto del consumidor.

Si, como a nosotros, te espera por delante un largo día de conducción y quieres aprovechar para ver un poquito este parque, te aconsejo utilizar la autovía Zion – Mt. Carmel Hwy, que es la que nosotros usamos y nos encantó. Es una carretera muy escénica.

Por otro lado, como os decía en Bryce, si vosotros contáis con más tiempo y queréis descubrir todo lo que este parque puede ofreceros, os dejo aquí el link a la web oficial de Zion National Park.

Es increíble como absolutamente todo lo que íbamos viendo durante el viaje, no dejaba de sorprendernos.

Y así es como completamos nuestro tiempo desde Arizona a Nevada. Puede parecer muy loco ir de aquí para allá sin parar, pero dejadme aclararos algo.

En estos momentos estoy en un punto donde prefiero ver menos cosas y disfrutarlas más tiempo, a ir a toda leche por mil sitios distintos. Pero hay que tener varios factores en cuenta en este viaje.

Lo primero, no sabes cuándo volverás o si tan siquiera lo harás; no es un viaje barato y hay que tener bastante tiempo para hacerlo, de hecho a mi 19 días se me quedaron MUY cortos, por lo cual intentas exprimir el tiempo al máximo.

Y lo segundo, en USA no practican para nada lo de «menos es más», al revés, «cuanto más, mejor». Por lo cual, lo mejor que puedes hacer es adaptarte. A sus tiempos, a sus horarios, a sus cantidades desmesuradas y a sus extensiones ilimitadas de terreno.

La mayoría de nuestros días empezaban a las 5:00 de la mañana, y acabábamos derruidos antes de las 21:00 de la noche. Pero con una sensación de satisfacción brutal. Tanta, que el proceso de asimilación te puede llevar hasta meses.

Siempre decimos que este fue sin duda el viaje de nuestras vidas, y eso que tanto marido como yo ya habíamos viajado bastante antes de conocernos.

Así que hacedme caso, aprovechad cada minuto en la Costa Oeste. No os arrepentiréis.

Un saludo, viajeros.

Nos vemos en el próximo post.

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